Cuando escucho tu risa diáfana,liviana,jocosa y persistente,alrededor de la casa,siento un respiro sublime que atraviesa mi cuerpo y puedo decir,con orgullo:¡ése es mi hijo!.
Mi hijo aquél,del que no entienden nada;por ignorancia,miedo o por que es más fácil hacerse el desentendido.Sí,es mucho más fácil...
Y no tienen la oportunidad de escuchar su voz,su risa que puede durar minutos interminables,para dar paso al silencio que lo atrae a su mundo.Ése silencio del que estamos tratando de arrebatarlo para traerlo al bullicio del cuál somos parte,dónde él se tapa con desesperación sus oídos y su cara tan alegre cambia como si le estuviesen causando dolor.
¡Les estamos causando dolor!.
Quiero escuchar por siempre tu risa.Quiero escuchar tus chistes,tus juegos con tu hermana o como nos relatas tus inventos,tus sueños de niño,tu visión de ésta cruel vida que te tocó vivir y que estoy decidida a dejar en el olvido...
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